No encuentro razones para llorar esta noche,
ni mañana o la próxima semana.
No tengo un solo motivo para dejar vacía una caja de pañuelos
o querer cortarme las venas con uno de ellos.
Tampoco pretendo disfrazar de tristeza mis palabras.
Aunque he notado que la gente gusta del dolor.
Prefieren ver letras sangrando, versos suicidas
e historias que les hagan recordar cuan infelices fueron alguna vez.
Pero no, hoy no busco frases para lamentarme.
Hoy mi alma no solloza en cada línea
esperando encontrar un alivio casi siempre irreal
que al menos aparente sanar las heridas.
Ésta vez deseo burlarme del dolor
con la misma ironía que él lo hizo en muchas ocasiones.
Ya no escribo en su honor,
perdió el papel principal en la historia de mi vida.
Ahora cambio mi falsa sonrisa por una que no puedo ocultar
porque por más que busque y piense
y vuelva al pasado…
no encuentro razones para llorar esta noche.


